Salmo 23
Salmo de David
1 Adonái es mi pastor, nada me faltará.
2 Él me hace descansar en verdes praderas;
me conduce junto a aguas tranquilas.
3 Él restaura mi alma;
Me guía por sendas de justicia en honor a Su Nombre.
4 Aún si anduviere yo por el valle de la sombra de la muerte,
no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo;
Tu vara y Tu cayado me consolarán.
5 Tú prepararás una mesa para mí ante mis enemigos;
has ungido mi cabeza con aceite y mi copa está colmada.
6 Sólo bondad y misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
y yo he de morar en la Casa de Adonái por muchos largos años.
1 Mizmor LeDavid. Adonai roi lo ejsar.
2 Binot deshe iarbitseni al mei menujot inahaleni.
3 Nafshi ishovev ianjeni bmaglei tsedek lemaan shemo.
4 Gam ki eléj beguei tsalmavet. Lo iirá ra ki ata imadii shivtejá umishantejá hema inajamuni.
5 Taaroj lefanai shuljan neguéd tsorerai dishantá bashemén roshi kossi revaiáh.
6 Áj tov vajéssed irdefuni kol imei jaiai veshavti beveit Adonai leoréj iamim.
Nuestra Shamash
“El mejor monumento por alguien que ha marchado del Mundo, es que queden familiares o allegados que cumplan más y mejor con los preceptos, en honor al ejemplo dejado por el que murió a esta vida, pero no a la eternidad.
No sólo una lápida de piedra, sino un monumento de vida, todos los días de la vida.” Y. Ribco.
El pasado domingo 14 de diciembre inauguramos el monumento en memoria de Annie.
Más allá de los rezos tradicionales, de nuestro Kadish en su memoria, de las lágrimas y consuelos de amigos y familia, quiero rescatar unas bellas palabras de nuestro jasán.
Hanuka es, para el judaímo, una de las celebraciones más importantes del año. El elemento más simsólico es la januquía, el candelabro de nueve brazos. Cada una de las 8 velas representa uno de los 8 días de hanuka. La novena vela, es la que se usa para encender las otras. Se llama Shamash.
Como el jasán dijo acertadamente, Annie fue nuestro Shamash. Encendió una luz imperedecedera en nuestros corazones, haciéndonos herederos de su fuego y un monumento en vida de su obra en esta tierra. Nuestro Fénix ha vuelto a las cenizas de las que venimos, pero sus llamas de Sinsajo arden en todos nosotros. Como reza su placa, fuiste brote, ahora eres raíz.
Latkes de Papa
Los latkes son una comida típica de hanuka. Son una especie de buñuelos fritos. El aceite es ingrediente principal de la comida de esta fiesta, rememorando el milagro del aceite de las luminarias.
Cuenta la historia que originalmente los latkes llevaban queso, y que se comían en honor a Iehudit, una valiente heroía que con valor, ingenio y queso salvó a su pueblo, Betulia, de la invasión del general griego Holofernes (año 164 a.e.c).
Holofernes había llevado a los judíos de Betulia al borde de la muerte, tomando su única fuente de agua. Cuando estaban por rendirse, Iehudit dió un paso al frente, y pidió ver al general. Cautivado por su belleza, la invitó a una cena a la luz de la luna. Iehudit acepta a ir, pero no a comer, dado que lo que servía no era kasher, pero lo acompaña de todos modos. Eso sí: llevaba su propia comida, y una gran jarra de vino. Durante la cena, se mostró cortés y servicial, ofreciéndole quesos salados y vino de su jarra pasa saciar su sed. Tras mucho queso, mucha sed, y mucho vino para saciarla, Holofernes cae dormido. Y Iehudit demustra tener habilidad para la espada, decapitándolo y salvando al pueblo. Dice la historia que caminó tranquilamente al pueblo llevando la cabeza en la jarra, y que al llegar, sus compañeros colgaron la cabeza del general de la muralla. Asustados al verlo, los soldados griegos huyen a la mañana siguiente.
Qué tiene que ver el salmo 23 con Iehudit, la heronía decapitadora amante del queso? Los que conocieron a Annie lo van a entender.
Con ustedes, la receta de los Latkes.
Ingredientes
- 4 papas chicas
- 1 cebolla mediana
- 4 puerros (opcional)
- 1 huevo
- aceite
- sal y pimienta a gusto
Pelar las cebollas y picarlas, junto con los puerros. Batir el huevo junto con la sal y pimienta. Pelar las papas al final, y rayarlas. Esto es para evitar que se ennegrezcan. Recomiendo usar procesadora en vez de rayador de mano, facilita muchísimo la cuestión. Unir todo, hasta lograr una mezcla uniforme. En caso de ser necesario, agregar un hevo más. La consistencia no debe quedar firme.
Calentar la sartén con un poco de aceite, y colocar la mezcla con una cuchara, formando buñuelos. Cocinar de ambos lados hasta que se doren bien. Tinene que quedar unos discos finos, crocantes por fuera y ligeramente suaves por dentro. Una vez listos, me gusta hecharles queso en hebras por encima, en honor a Iehudit.
D's es mi pastor, nada me faltará...
martes, 16 de diciembre de 2014
Escrito por
Jouls Dalloway
en
martes, diciembre 16, 2014
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Etiquetas:
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4 comentarios:
Hermoso Juli!
Hola Julia! Hice los latkes de papa y, aunque no me quedaron tan lindos como los tuyos, salieron riquísimos y ya me pidieron que los vuelva a hacer. Gracias!
Hermoso hijita! <3
Hermoso hijita! <3
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