El ritual del mate y la trenza herética

martes, 16 de diciembre de 2014

Servir mate, es cebar.
Cebar mate es todo un rito, y para cada pueblo de nuestro país (y alrededores), hay un método distinto.
Del té nos encanta hablar (y tomar), pero para el rito de servirnos té, no tenemos una palabra. Me dirán que porque el mate es comunitario, y el té no. Ahá. Y quién no se ha sentado solo, alguna noche, a leerse un módulo de la facu y bajarse un termo entero de mate? Quién me puede discutir que el té, en su origen, no es parte de un hábito comunitario, de servir para otros?
Cuando estoy sola, he de admitir, recurro con mayor frecuencia al saquito de té, que tiene el buen gusto de permitirnos preparar una taza de lo que nos venga en gana. Pero cuando estoy con amigos, pelo las teteras más lindas, abro mi alacena y armo un blend para cada reunión.
Tengo una amiga que, si bien disfruta de mis tés, me hace tomar mate como nadie.
"Gorda, poné la pava, que voy para allá y te tengo que contar un culebrón de laaaaargo...." o "preparate, que este finde voy para allá y te voy a enfermar de mate" es de las mejores amenzas que puedo escuchar.


La verdad, se cuenta con un mate de testigo.

Otra excepción a mi regla del té, es uno de los personajes que más agradezco que se haya cruzado por mi vida. Como mi amiga de los mates, es de esas personas que, a los 5 minutos de estar hablando, no podés entender cómo no te conocés con ellos de toda la vida.
Este personaje, a quien me doy el lujo de llamar amigo, no es lo que aparenta. Viene disfrazado de Indiana Jones de las pampas, con su sombrero verde de ala ancha -con pluma y todo-, sus infaltables tiradores, y el mate bajo el brazo. Mate que lleva, indefectiblemente, a todos lados. Cuando lo mirás a los ojos, si mirás bien, podés ver la verdad: en realidad, es un dragón disfrazado. Y cuando el dragón te mira, no ve tu disfraz, sea cual sea, sino a quien realmente sos. Aunque ni vos lo sepas, como es mi caso. A veces quiero creer que soy más bien salamandra, aunque más no sea para ser un primo lejano del dragón. Él sabrá.

El punto es que el mate es sagrado. Y en el fondo, si se lo mira medio de costado, es medio pariente del té.

Como del mate no hay receta (o mejor dicho, hay miles), me descargo con una trenza de jamón y queso para acompañarlo. Para los idishes, digámosle pastrón. Shhhh.

Trenza herética de Jamón y queso

Ingredientes
- 50g de azúcar
- 10g de levadura seca
- 500g de harina común
- sal, pizca a gusto
- 150ml de leche
- 50g de manteca
- 3 huevos

Precalentar el horno. Batir los huevos con la manteca derretida y la leche. Separar una cucharada de esta mezcla, agregar 1cda de azúcar, batir y apartar. Mezclar en otro bowl azúcar, levadura, harina y sal. Incorporar a la mezcla en forma de fina lluvia. Mezclar hasta obtener una masa firme y amasable, que no se pegue a las manos. De ser necesario, agregar harina.
Pasar el bollo a la mesada y estirar con palote. Llevar a forma rectangular. Lo ideal es un grosor de poquito menos de medio centímetro.
Con una cuchilla, marcar (sin cortar), dividiendo en 3 secciones iguales, verticalmente.
A las dos laterales, cortarlas en forma de cintas, a 45 grados de la línea central. Estas formarán las cintas de la trenza.

En esta imagen se ven las tiras laterales ya cortadas. 
La tira central está pintada con mostaza.
En el centro, colocar ingredientes a gusto. Pueden ser daditos de queso mar del plata o mozzarella, jamón u otro fiambre en cubitos, champignones, morrones, verdeo, etc. A mí me gusta pintarla primero con mostaza, y luego rellenar com jamón y queso.
Ahora, a "trenzar". Se tomas las cintas de los bordes, desde arriba, y se cruzan sobre el relleno, de a una de cada lado por vez.

Si quedan excedentes, cortarlos. Sirven bien para cerrar los extremos y que no escape el queso.
Luego, con lo que apartamos de la mezcla de huevos, leche, manteca y azúcar, pintamos la trenza. Y al horno se ha dicho. Lo ideal es temperatura media. La cocción toma entre 20 y 30 min. Es importante vigilar que la trenza no se queme de abajo. Por lo general, una vez dorada está lista.
Salida del horno, debería verse así:

Como no tengo fuente rectangular, corté mi trenza en dos.
Sí, todo esto salió de una sola receta. RINDE.
Dejar enfriar un poquito, cortar y servir. Lo más importante, es acompañar con mate y buenas juntas.

D's es mi pastor, nada me faltará...

Salmo 23
Salmo de David

1 Adonái es mi pastor, nada me faltará.
2 Él me hace descansar en verdes praderas;
   me conduce junto a aguas tranquilas.
3 Él restaura mi alma;
   Me guía por sendas de justicia en honor a Su Nombre.
4 Aún si anduviere yo por el valle de la sombra de la muerte,
   no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo;
   Tu vara y Tu cayado me consolarán.
5 Tú prepararás una mesa para mí ante mis enemigos;
    has ungido mi cabeza con aceite y mi copa está colmada.
6 Sólo bondad y misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
   y yo he de morar en la Casa de Adonái por muchos largos años.

1 Mizmor LeDavid. Adonai roi lo ejsar.
2 Binot deshe iarbitseni al mei menujot inahaleni.
3 Nafshi ishovev ianjeni bmaglei tsedek lemaan shemo.
4 Gam ki eléj beguei tsalmavet. Lo iirá ra ki ata imadii shivtejá umishantejá hema inajamuni.
5 Taaroj lefanai shuljan neguéd tsorerai dishantá bashemén roshi kossi revaiáh.
6 Áj tov vajéssed irdefuni kol imei jaiai veshavti beveit Adonai leoréj iamim.


Nuestra Shamash

“El mejor monumento por alguien que ha marchado del Mundo, es que queden familiares o allegados que cumplan más y mejor con los preceptos, en honor al ejemplo dejado por el que murió a esta vida, pero no a la eternidad.
No sólo una lápida de piedra, sino un monumento de vida, todos los días de la vida.” Y. Ribco.

El pasado domingo 14 de diciembre inauguramos el monumento en memoria de Annie.
Más allá de los rezos tradicionales, de nuestro Kadish en su memoria, de las lágrimas y consuelos de amigos y familia, quiero rescatar unas bellas palabras de nuestro jasán.
Hanuka es, para el judaímo, una de las celebraciones más importantes del año. El elemento más simsólico es la januquía, el candelabro de nueve brazos. Cada una de las 8 velas representa uno de los 8 días de hanuka. La novena vela, es la que se usa para encender las otras. Se llama Shamash.
Como el jasán dijo acertadamente, Annie fue nuestro Shamash. Encendió una luz imperedecedera en nuestros corazones, haciéndonos herederos de su fuego y un monumento en vida de su obra en esta tierra. Nuestro Fénix ha vuelto a las cenizas de las que venimos, pero sus llamas de Sinsajo arden en todos nosotros. Como reza su placa, fuiste brote, ahora eres raíz.



Latkes de Papa

Los latkes son una comida típica de hanuka. Son una especie de buñuelos fritos. El aceite es ingrediente principal de la comida de esta fiesta, rememorando el milagro del aceite de las luminarias.
Cuenta la historia que originalmente los latkes llevaban queso, y que se comían en honor a Iehudit, una valiente heroía que con valor, ingenio y queso salvó a su pueblo, Betulia, de la invasión del general griego Holofernes (año 164 a.e.c).
Holofernes había llevado a los judíos de Betulia al borde de la muerte, tomando su única fuente de agua. Cuando estaban por rendirse, Iehudit dió un paso al frente, y pidió ver al general. Cautivado por su belleza, la invitó a una cena a la luz de la luna. Iehudit acepta a ir, pero no a comer, dado que lo que servía no era kasher, pero lo acompaña de todos modos. Eso sí: llevaba su propia comida, y una gran jarra de vino. Durante la cena, se mostró cortés y servicial, ofreciéndole quesos salados y vino de su jarra pasa saciar su sed. Tras mucho queso, mucha sed, y mucho vino para saciarla, Holofernes cae dormido. Y Iehudit demustra tener habilidad para la espada, decapitándolo y salvando al pueblo. Dice la historia que caminó tranquilamente al pueblo llevando la cabeza en la jarra, y que al llegar, sus compañeros colgaron la cabeza del general de la muralla. Asustados al verlo, los soldados griegos huyen a la mañana siguiente.

Qué tiene que ver el salmo 23 con Iehudit, la heronía decapitadora amante del queso? Los que conocieron a Annie lo van a entender.
Con ustedes, la receta de los Latkes.



Ingredientes
- 4 papas chicas
- 1 cebolla mediana
- 4 puerros (opcional)
- 1 huevo
- aceite
- sal y pimienta a gusto

Pelar las cebollas y picarlas, junto con los puerros. Batir el huevo junto con la sal y pimienta. Pelar las papas al final, y rayarlas. Esto es para evitar que se ennegrezcan. Recomiendo usar procesadora en vez de rayador de mano, facilita muchísimo la cuestión. Unir todo, hasta lograr una mezcla uniforme. En caso de ser necesario, agregar un hevo más. La consistencia no debe quedar firme.
Calentar la sartén con un poco de aceite, y colocar la mezcla con una cuchara, formando buñuelos. Cocinar de ambos lados hasta que se doren bien. Tinene que quedar unos discos finos, crocantes por fuera y ligeramente suaves por dentro. Una vez listos, me gusta hecharles queso en hebras por encima, en honor a Iehudit.

Serendipia

Descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando, en realidad, se buscaba otra cosa.

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