La cagada de las relaciones fallidas, es la sensación casi inlavable de futilidad. Llega un punto en que se te llega a pegar, la llevas como una segunda piel, o peor, como una armadura.
"Yo ya lo viví", "esto ya me pasó", "en esta no caigo más", "para qué, si me va a cagar, como todos".
Y así vas por la vida. Quemado. Por las relaciones, por las personas, por las etiquetas. Llega un punto en que no querés más, porque "más" implica más de lo mismo.
De a ratos, te pega la nostalgia. Era lindo confiar, creer, soñar. Era lindo no dejar un pié afuera, no tener un plan de respaldo, no mirar por encima del hombro a cada paso, esperando el puñal. Era lindo antes.
Sin embargo, la armadura viene con un accesorio más: la firme creencia de que nunca más te va a volver a pasar. Los príncipes azules destiñen, todos mienten, el amor es un número imaginario.
Y así vas, más que viviendo, sobreviviendo en la resignación.
...pero.
Pero un día, de la nada, te pega cual patada voladora a la cabeza.
Alguien, por algún motivo, te despertó esas mariposas forras que creías extintas desde la secundaria o la última glaciación.
Ojo, no lo admitís. Ni a gancho. No way. Yo así estoy genial, para qué me voy a enroscar, si al final siempre sufro, seguro se me pasa, debe ser culpa de esta indigestión de miércoles.
Pero no se te pasa nada.
Ataca cuando estas desprevenido, con las defensas bajas. Una mañana, es un canturreo de algo que, por algún extraño motivo, no habla de corazones rotos y gente chota, y que para cuando te das cuenta, llevas varias horas cantando. Otro día simplemente se te dio por caminar, y por más que haga un día horrible, todo te parece precioso. O te toca un domingo que parece viernes, donde no se asoma ni un poquito de Adele y bajón.
Llega un punto en que uno tiene que ser honesto con uno mismo.
Ok. Estoy hasta las bolas. Malo.
Pero puedo sentir esto que creí muertísimo, producto de una mente cargada de hormonas adolescentes. Bueno. O algo así, supongo.
So... Y ahora? Y ahora qué cornos hago?
Me siento una pelotuda. A pedal. Pelotuda mal. Si me distraigo por ahí hasta granos de púber me salen, ya que parece que tengo 15 de nuevo.
Lo terrible es no saber qué hacer. A ver. Ya estamos grandes. Ya hicimos de todo. Como maneja esto la gente adulta? Civilizadamente. Se sienta y lo habla. Ja. Prefiero ser pendeja, gracias. Prefiero planear como una enferma esas historias de película o de novela romántica, de esas que jamás voy a admitir que ví y leí, y menos, que me gustaron.
Es que menos que eso ya no es suficiente. Para hacer cagadas, más vale hacerlas bien.
Y ahí vas. Te convertís en stalker profesional. Sutilmente, encontras excusas para hablarle. Lo pones a prueba, preguntando esas huevadas que para vos, son súper importantes. Porque al fin y al cabo, ya está. Ya sabés lo que es sufrir. Ya te estrujaron el corazón, ya sabés lo que es ser un muerto en vida, una cáscara vacía, un atado de decepción. Y sobreviviste. Sabés que, en el peor de los casos, vas a volver a levantarte, como siempre, y por muy malo que sea. Al fin y al cabo, si no es para apostarlo, para qué lo tenés? Y más de lo que perdiste ya, no puede perderse...
...No?
Galletitas contra la duda existencial
Para la ansiedad de lo incierto, nada mejor que unas buenas cookies, y que en lo posible, no enchanchen tanto. No digo que sean light, pero tienen tan poca manteca que se pueden comer sin tanto cargo de consciencia.Ingredientes
- 1 huevo
- 50g de manteca a punto pasta
- 50cc de aceite
- 1/2 taza de harina leudante
- 1 y 1/2 tazas de avena instantánea
- 1/2 taza de azúcar negra
- 1/4 taza de azúcar blanca
- 1 cdita de esencia de vainilla
Batir el huevo, junto con la manteca y el aceite. Incorporar el azúcar negro y blanca, y la esencia de vainilla. Agregar los opcionales que se quiera utilizar, y mezclar bien. Incorporar el harina primero, y la avena al final. Dejar 15-20min en la heladera. La consistencia final debe ser firme, casi amasable. Colocar de a una cucharada sobre una placa de horno aceitada, dejando bastante espacio, dado que al calentarse se estiran bastante. No es necesario darles forma ni amasar.
Cocinar en horno precalentado, de medio a bajo. Según el calor, la consistencia final varía de esponjosa a crujiente, y con un poco de práctica, se puede regular a gusto.
Opcionales
- Cacao en polvo
- nueces picadas
- canela en polvo
- jengibre rallado
- pasas de uva
- chips de chocolate
- pimienta negra molida
- un chorrito de amaretto u oporto
Tengan en cuenta que, si agregan espirituosos, es necesario agregar una pizca más de harina, para que la mezcla no quede chirle por el líquido extra.
Mi combinación favorita: mucha canela, 1 cdita de jengibre, una pizca de pimienta, nueces y un chorrito de amaretto.

1 comentarios:
:)
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